La obra fue hallada en la zona de Portonaccio, en Roma, alrededor de la Vía Tiburtina y actualmente se encuentra en el Palazzo Massimo Alle Terme, una de las sedes del Museo Nazionale Romano.

Se trata de un sarcófago recientemente restaurado y trabajado con altos relieves que datan de entre el 180-200 d.C.
A simple vista parece que podría haber sido usado por un general implicado en las campañas de Marco Aurelio que estaría representado por el jinete que se encuentra en el centro de la composición. Pero, si uno se fija un poco más en la figura, se puede percatar de que el rostro ha quedado sin acabar de tallar, completamente en blanco. Lo mismo ocurre en la franja superior, donde el general es representado con vestiduras civiles junto con su familia. Esto nos dice que, posiblemente, el sarcófago fue tallado y expuesto en una tienda de algún buen escultor a la espera de que algún cliente lo comprara. Cuando este cliente -
que, por supuesto, debía ser rico para comprar una obra de estas características - comprara el sarcófago, su rostro sería tallado en los lugares correspondientes. Por una razón u otra, esto nunca llegó a ocurrir y, por lo tanto, el sarcófago jamás fue llegado a usar (y si acaso lo fue, sería fuera de las condiciones normales y en una época más tardía).Por supuesto, los romanos ganan esta batalla. La victoria está representada a ambos lados del gran panel central: podemos ver bárbaros capturados bajo grandes trophei o trofeos de batalla.
La calidad de la obra es exquisita, con un alto relieve perfectamente detallado y unas pericias artísticas bastante importantes como por ejemplo el jinete de la derecha que se ve de espaldas y se interna en el frenesí de la batalla dej
ándonos atrás. También el movimiento y la expresión de los rostros es otra de las características que hacen de esta obra una obra maestra. Así, quizás podemos deducir que uno de los mejores talleres de sarcófagos de la época se encontraba en el norte de la ciudad.Y esta es solo una pequeña muestra de la calidad de las obras que podemos encontrar en el Museo Nazionale Romano de la Ciudad de Ciudades. Si aún no habeis podido visitarlo es totalmente recomendado hacerlo.
Pablo Aparicio Resco
